SALAMANQUESA » Un reptil inofensivo y beneficioso

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La salamanquesa es un pequeñísimo reptil, dentro de los animales exóticos que habitan, por lo regular en casi todos los hogares del mundo. Te llaman la atención por una habilidad pasmosa que tienen: pueden desplazarse por superficies verticales, sin que importe su textura. Pueden “escalar” paredes y tubos, inclusive vidrios, con un perfecta adherencia y facilidad. Tienen la virtud de ser completamente inofensivos para los humanos y le de aniquilar molestos insectos caseros.

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Este animalito es conocido científicamente como “Tarentola mauritanica”. Igual recibe una variedad de nombres, de acuerdo a la región en donde estés. Tuqueque en Venezuela, Osga en Portugal y Galicia. Pracan le llaman en las Islas Canarias. Cuija y besucona en algunos estados de México. Y su nombre más descriptivo, y curioso, esgarrarropas en Aragón. Suponemos que este se le dio, por su “habilidad” de roer las telas almacenadas en nuestros armarios.

Como ocurre con muchos otros animales, en relación con este hermoso reptil, se ha creado toda una serie de invenciones. Se han difundido numerosas leyendas y creencias acerca de su existencia. A no poca gente le preocupa su comportamiento respecto de los humanos. Igualmente, sus características en tanto que animal que siempre estará en los hogares.

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Características de la salamanquesa

salamanquesa

A este pequeño reptil se le encuentra con facilidad, en una numerosa variedad de ambientes tanto urbanos como silvestres. Por supuesto, es en campos y desiertos donde estas “lagartijas” abundan tanto en número como en variedades. El límite de su existencia, su esperanza de vida, en su ecosistema natural, no pasa de los 5 años. Sin embargo, en caso de vivir en cautiverio, este lapso puede extenderse hasta los 12 años. Son animales de sangre fría.

Las salamanquesas tienen la típica forma alargada de las lagartijas, están conformadas por cuatro secciones: cabeza, tronco, extremidades… y cola. Su cabeza tiene una forma triangular y sus ojos tienen pupilas verticales. Cuando este reptil alcanza su estado adulto, llega a medir hasta 15 centímetros de extensión. Pero su cola, ese extraordinario complemento, en ocasiones puede tener el mismo tamaño, y a veces uno mayor, que la totalidad de su cuerpo.

Este apéndice tiene una propiedad que resulta muy, pero muy, interesante. En ocasiones de peligro, la salamanquesa puede deshacerse voluntariamente de ella. Este desprendimiento tiene como finalidad, la de distraer a sus depredadores mientras la lagartija logra escapar de su ataque. Este curioso fenómeno no representa mayores implicaciones, su cola siempre se regenerará. Por otro lado, la vida de las salamanquesas no se verá afectada en lo absoluto.

Tanto la cola como las patas y espalda de la salamanquesa poseen ciertas protuberancias o pequeños bultos, de forma cónica. Cuando la cola de estos reptiles se regenera, es lo único que ellos pierden. En cada pata, la salamanquesa dispone de cinco dedos recubiertos por tales protuberancias, están situadas tanto inferior como lateralmente. Dichas protuberancia son las que hacen posible que este reptil pueda adherirse a cualquier tipo de superficie.

Vida nocturna

Este reptil se caracteriza por tener una vida predominantemente nocturna. Suele ubicarse, y desplazarse, entre y bajo las piedras y rincones en los que pueda encontrar insectos. Estos, de múltiples tipos, son su alimento fundamental. Las salamanquesas acostumbran sustentar su existencia a base de comer grillos, moscas, mosquitos, polillas, arañas y hasta libélulas. Pueden comer incluso, reptiles pequeños. Hablamos de un animal esencialmente “carnívoro”.

Siendo animales de costumbres nocturnas, comienzan su actividad diaria a la hora el crepúsculo en el verano. Si se trata de la época de invierno, la inician en la tarde. Cuando las condiciones invernales son severas, puede hibernar hasta la llegada de la primavera. Suelen tener sus guaridas en lugares donde les sea fácil asolearse. Esto lo hacen con la finalidad de elevar o regular su temperatura corporal.

Por término general, el color de estas lagartijas es grisáceo o marrón. Sin embargo, existen de tonos blanquecinos, grises y también, negros.

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Existe un par de detalles adicionales, que te pueden parecer interesantes, uno de ellos está referido a su anatomía. En todos los casos conocidos, el abdomen de las salamanquesas es más claro que su parte dorsal o lomo. El otro, el color general de su piel puede variar de acuerdo a la cantidad de luz que reciba. Esto quiere decir que, durante el día, su piel puede ser un poco más oscura que durante la noche.

Hábitat de la salmanquesa

Las salamanquesas pueden vivir casi en cualquier lugar que se les antoje. Si se trata de espacios urbanos, viven entre escombros, en grietas, entre las piedras, en los techos de los hogares. Si se trata de espacios silvestres, suelen vivir en campos pedregosos, en guaridas bajo la tierra, en troncos de árboles.

Se sabe que el hábitat regular, y preferido, de estos reptiles, son las regiones de clima templado o cálido. A excepción de las zonas realmente frías, como las polares, estos reptiles se encuentran en cualquiera de todos los continentes.

Reproducción

La salamanquesa es de reproducción ovípara. Esto quiere decir sencillamente que, para reproducirse, ponen huevos. Estos tienen una forma redondeada, casi circular y su cáscara es bastante rígida. Dos veces por año (entre los meses de abril y junio) las salamanquesas hembras depositan dos huevos. Al término de cuatro meses de incubación, esos huevos eclosionan y nacen sus crías. Pueden medir cinco cm y necesitan mucho tiempo para crecer.